Recomendaciones para prevenir el contagio de resfriados y gripes:

  • Lavarse las manos siempre que estén sucias y en momentos clave, como después de sonarse la nariz, después de cambiar pañales a un niño con resfriado o ir al baño, antes de comer y antes de preparar alimentos.
  • Utilizar pañuelos desechables.
  • Evitar el humo de tabaco y fumar.
  • Evitar el contacto con personas que tengan gripe.
  • Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones.
  • En el caso de la gripe es importante la vacunación en aquellos grupos de población en los que esté indicado. Se puede informar en su centro de atención primaria. Las campañas de vacunación se realizan en los meses de otoño.
  • Llevar ropa adecuada: prendas de abrigo resistentes al viento y a la humedad; utilizar varias capas de ropa ligeras y cálidas. Generalmente se aconsejan tres capas: la primera en contacto con la piel de tejido transpirable que evacúe la humedad y mantenga la temperatura corporal, una segunda que estabiliza la temperatura y una tercera (chaqueta) que impide que se pierda calor.
  • Las zonas del cuerpo donde se produce mayor pérdida de calor y son más susceptibles de congelación como cabeza, manos y pies deben estar protegidas con gorro, guantes y calcetines apropiados (algodón y/o lana).
  • Mantener un aislamiento térmico adecuado de la vivienda que permite el ahorro energético y que el sistema de calor sea eficaz. La temperatura ideal para la casa se sitúa en torno a los 21º C.
  • Atención a determinadas estufas eléctricas, braseros y calefacciones de gas que pueden generar graves accidentes domésticos por incendio o inhalación especialmente en viviendas con personas ancianas. No hay que olvidarse de ventilar las habitaciones.
  • La hidratación es importante durante el invierno, los zumos, agua y caldos vegetales son las opciones más recomendables. El alcohol es mejor evitarlo, excepto 1-2 vasos de vino al día.
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