Carne roja

Comer carne roja de vez en cuando es aconsejable debido a las grandes cantidades de proteínas y hierro que le aporta a nuestro organismo, pero conviene evitarla por la noche antes de ir a dormir. ¿La razón? Es demasiado pesada y complicada de digerir, por lo que todo el sistema digestivo tendrá que encargarse de procesarla y la gran sensación de llenura complicará el sueño y el buen descanso. Lo mejor es dejar ese apetitoso filete o chuletón para disfrutarlo a la hora de la comida.

 

Pasta

Si no quieres ganar unos kilitos, la pasta es uno de los alimentos que más debes evitar antes de ir a dormir. Piensa que un plato de macarrones o espaguetis supone un gran aporte de carbohidratos, los cuales no quemarás durante la noche y se convertirán en grasa al no realizar ningún tipo de actividad física. Para aprovechar al máximo la energía que proporciona este alimento, sigue los consejos que te damos en el artículo Cuál es la mejor hora para comer carbohidratos.

 

Pizza

Diez o quince minutos al horno son suficientes para tener lista una deliciosa y sabrosa pizza sobre la mesa. Y aunque se trata de una de las cenas rápidas más populares, debemos saber que no conviene comerla antes de irnos a la cama. Se trata de una comida muy grasa y poco ligera que a nuestro sistema digestivo le costará muchísimo procesar, pero además contiene ingredientes con elevados niveles de acidez, como el tomate, que aumentan las posibilidades de tener problemas de ardores estomacales en las horas siguientes.

 

Lechuga

Aunque pueda sorprendernos, la lechuga a pesar de ser un alimento saludable y repleto de nutrientes no es una buena opción para consumirlo por la noche. Contiene altas cantidades de fibra insoluble que requieren de un proceso de digestión bastante largo, ya que deben fermentar en el estómago. Y no solo esto, también aumenta el riesgo de tener gases intestinales, hinchazón y eructos.

 

Snacks y patatas fritas

Tanto los snacks como las patatas fritas son muy ricos en calorías, por lo que un consumo habitual no es adecuado en la dieta ni por el día ni por la noche. No obstante, si a ello le sumamos que contienen una elevada concentración de glutamato monosódico, se convierten en una bomba de relojería para antes de irse a dormir, pues esta sustancia provoca trastornos del sueño y no favorece el descanso.

 

Cereales con leche

Son muchos los que creen que un tazón de cereales con leche es una cena ligera ideal para tomarla por la noche justo antes de acostarse. Y nada más lejos de la realidad, es una preparación con muchísimos azúcares y carbohidratos que al relajarnos y no movernos, se transformarán en grasa rápidamente. Además, la leche al contener lactosa puede ocasionar problemas digestivos que dificulten el sueño. En el caso de que seas intolerante a la lactosa, es importante que compres leche sin lactosa o sustituirla por otras leches de origen vegetal que son muy saludables.

 

Chocolate

Comer una pequeña onza de chocolate no tiene por qué ser contraproducente, el problema está en que este dulce nos resulta tan adictivo que difícilmente podemos parar de comerlo fácilmente. Además de las calorías de más que se traducirán en un mayor almacenamiento de grasa, el chocolate negro contiene cafeína y sustancias estimulantes que no te permitirán relajarte fácilmente y disfrutar de un descanso placentero durante la noche.

 

Alimentos o comidas picantes

Finalizamos la lista de alimentos que no debes comer antes de dormir con aquellos ingredientes o salsas picantes. Cuando consumimos este tipo de alimentos, nuestra temperatura corporal aumenta considerablemente y esto hace que la calidad del sueño se vea perjudicada. Además, su composición no es muy beneficiosa para el sistema digestivo y puede dar lugar a la aparición de acidez, ardores o reflujo. Teniendo todo esto en cuenta, lo mejor es evitar tomar comidas picantes durante las horas previas a irnos a la cama.

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