1. Vivir en el presente, aquí y ahora. La práctica de mindfulness contribuye a ello.
  2. Pasar más tiempo con los seres queridos. El cáncer suele ser como un tamiz que selecciona las relaciones personales auténticas de las que no lo son.
  3. Reflexionar sobre lo que ha pasado. El tratamiento, las emociones vividas, han pasado de forma rápida sin mucho detenimiento, pararse a digerirlas ayuda a poder integrarlas y encajarlas en nuestra vida.
  4. Hablar sobre los sentimientos. Expresarlos de alguna manera, ponerles nombre, miedo, alegría, tristeza, ilusión etc…
  5. Mejorar en el autocuidado. Cuidar la alimentación, el sueño y descanso, practicar ejercicio físico,…
  6. Reflexionar sobre el cambio de valores. ¿hacia donde quiero que vaya mi vida? ¿en qué quiero invertir mi tiempo?
  7. Mantener una conducta proactiva respetando el propio ritmo. Poco a poco, sin prisas, traducir en conducta los cambios que hemos planeado hacer.

En definitiva, pese a las dificultades, es posible volver a la vida normal después de un cáncer, no igual que antes sino mejor que antes.

Visto en EFE SITE 

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